Zapatos Brillantes

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¿Cómo le hace la gente normal para crecer? ¿Cómo le hacen en esos países en donde los niños se van de sus casas a los 18 años? ¿Cómo se puede terminar de cortar el cordón sin lastimar?

No estoy convencida que se pueda hacer sin que duela. Me queda muy claro que se puede hacer siguiendo los convencionalismos de la sociedad. Que personalmente ODIO. Detesto como la sociedad te encasilla, en mi caso en la casilla de “niña bien”. Y como “niña bien”, se espera que hagas ciertas cosas. Y que no hagas otras. Por ejemplo, salirte de tu casa sin casarte—está fuera de la cuestión. Que te cases con alguien diferente al molde del “niño bien” y se desata un caos.

¿Cómo puedo hacer entender a alguien que quiero que no quiero estar en su molde? En un molde que a lo mejor esa persona considera perfecto y el ideal para mi. ¿Cómo hago para que entienda que las veces que he intentado estar en ese molde sufría. Porque odio ese molde.

La mejor manera de describir la sensación que tengo es esta: Imagina que te enseñan unos zapatos que se ven increíbles, brillan y parece que todas las personas que se los ponen se ven preciosas y felices. Y te dicen “Si llegas a entrar en esos zapatos vas a ser mi más grande orgullo”. Y en tu afán por convertirte en ese gran orgullo haces todo en tu poder por entrar en esos zapatos. Eres miserable en ese camino. Lloras diario, y escondes tus lágrimas. Finges que te encanta tener como meta esos zapatos. Cuando en realidad viste unos a lo lejos un poco menos brillantes, pero a lo mejor con más color. Unos que te gustaría probar. Aún así diario te dices “no, una vez que entre en los zapatos brillantes y estén orgullosos de mi voy a ser feliz”.

Finalmente entras en los zapatos. Y si, efectivamente se ven increíbles en ti. Vaya, te los pones y parece que naciste para esos zapatos. Y la gente sigue creyendo que eres feliz. Pero, ¡Oh Sorpresa! Tu no eres feliz. De hecho eres todavía más miserable de lo que fuiste en el camino.

Los zapatos se ven bien, pero no te quedan. Te sacan ampollas, sangras con ellos, caminas y cada paso es un suplicio. En fin, se ven muy bien. Pero no encajan contigo. Por mucho que por fuera parezca que siempre estuvieron hechos para ti.

Finalmente harta de las ampollas y la sangre y sobre todo de sentirte miserable, decides buscar esos zapatos menos brillantes, de colores diferentes que se parecían más a ti. Que no encajan en el molde de “niña bien”. Pero que encajan con tu molde.

Te quitas los zapatos brillantes, ves como la luz de orgullo en los demás se va apangando. Pero, por primera vez sientes que respiras. Sientes que no te sangran los pies. Que puedes bailar con gusto. Que te ríes de verdad, que no finges tu felicidad. Y en el camino te encuentras a alguien que definitivamente no encaja en el molde que los demás querían para ti. Pero, eres tan feliz que no te importa. Y en verdad estás gozando el nuevo camino para llegar a esos zapatos que los demás ven como algo feo, no tan brillante. Y esta persona nueva, está ahí para apoyarte en este nuevo camino. A pesar de los conflictos que surjan con las personas cuyo molde estas rompiendo. Y con cada parte que rompes te sientes más feliz. Esos zapatos que no brillan tanto para los demás, tu los ves preciosos, y no puedes esperar al día en el que digas “Miren mis zapatos nuevos, miren como en mi no sólo brillan pero hacen que yo brille”

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¿Cómo le dices esto a la gente que te quiere? Y precisamente por esto creen que el zapato que te lastima es tu mejor camino. ¿Cómo les haces ver que no te interesa ese camino? Pero hacerlo sin lastimarlos. ¿Hay manera de lograr eso?

¿Cómo reconcilias a la parte que quiere el zapato brillante para ti con la nueva vida que quieres? Y sobre todo con las personas que quieres que sean parte de esa nueva vida.

Mucho amor

Dany

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